
Las alergias a la leche pueden afectar los popós de un bebé con cambios en el color o la textura. Aprende sobre los popós de un bebé con alergia a la leche de vaca y cómo manejar la dieta de tu bebé.
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Si sospechas que tu bebé tiene una alergia a la proteína de la leche de vaca, pon atención a estos problemas comunes que pueden ocurrir poco después de alimentarlo: sibilancias, tos, hinchazón, sarpullido, gases, llanto y popós inusuales. Aunque los popós saludables de un bebé con frecuencia vienen en una variedad de colores, tonos y consistencias, algunos tipos de deposiciones podrían indicar una posible alergia a las proteínas de la leche, una alergia alimenticia común en bebés. Siempre consulta con tu pediatra si te preocupa cualquier problema que tu bebé esté experimentando.
Lo que hay en el pañal de tu bebé puede darte información sobre lo que está pasando en su cuerpo. Aquí tienes cuatro tipos de popós de bebé que pueden sugerir que tu pequeñito podría tener alergia a la proteína de la leche de vaca:
Los popós verdes no siempre significan que haya motivo de preocupación, pero pueden indicar alergia a la proteína de la leche de vaca cuando se acompañan con sibilancias, sarpullido, regurgitación, gases, diarrea y llanto excesivo.
Si notas sangre en el popó de tu pequeñito, podría indicar estreñimiento, una posible alergia a la leche de vaca u otro problema de salud. Es mejor buscar consejo de tu profesional médico inmediatamente.
La mucosidad en el popó normalmente tiene apariencia viscosa y gelatinosa y puede indicar alergia a la proteína de la leche de vaca, especialmente si los popós son sueltos, verdes y tienen sangre.
Tu bebé puede experimentar popós sueltos frecuentes, acuosos y con mal olor si tiene alergia a la proteína de la leche de vaca. También puedes notar mucosidad en los popós, y tu pequeñito puede tener gases y cólicos. Los bebés con diarrea pueden deshidratarse rápidamente, por lo que se recomienda llamar a tu médico.
Los popós de varios colores y consistencias también pueden ser normales en bebés sin alergia a la proteína de la leche de vaca. Y por otro lado, un bebé podría tener alergia a la proteína de la leche de vaca sin tener popós inusuales. Por eso es importante monitorear a tu bebito para detectar otros problemas, como llanto excesivo, gases e irritabilidad, sibilancias, sarpullido y vómitos pequeños.

Si los popós de aspecto sospechoso de tu pequeñito están acompañados con llanto excesivo, gases, sarpullido o vómitos pequeños, agenda una cita con tu pediatra. También debes consultar a tu médico si tu bebito tiene diarrea, popós con sangre o no está aumentando de peso. Los médicos pueden responder tus preguntas, diagnosticar una posible alergia a la proteína de la leche de vaca u otro problema de salud, y guiarte hacia el siguiente paso.
El manejo de la alergia a la proteína de la leche de vaca generalmente comienza eliminando la leche de la dieta de tu bebito. Si estás amamantando, tu médico puede recomendarte evitar los productos lácteos. Si tu pequeñito usa fórmula, es posible que tu médico te aconseje cambiar a una fórmula hipoalergénica. No cambies tu dieta o la de tu bebé sin consultar primero a tu médico.
Si alimentas con fórmula y a tu bebito se le ha diagnosticado alergia a la proteína de la leche de vaca, considera preguntar a tu médico sobre Nutramigen® con probiótico LGG®. Esta fórmula hipoalergénica está diseñada para proveer la nutrición que tu bebé en crecimiento necesita para un desarrollo saludable, mientras ayuda a aliviar los cólicos debidos a una alergia a la leche de vaca. Está hecha con proteínas extensamente hidrolizadas que tienen menos probabilidades de desencadenar una respuesta alérgica. Aprende más sobre Nutramigen LGG y conoce nuestro Programa de Apoyo Nutramigen (que por lo pronto está en inglés) para recibir información sobre el manejo de la alergia a la proteína de la leche de vaca y más.
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